a- Malla: como su nombre lo indica, su elemento filtrante es una malla metálica o plástica. Sobre esta se van depositando las partículas que tienen un tamaño mayor al orificio que dejan las rejillas. Existen filtros de malla con sistema de lavado manual, semi – automático o automáticos. En aquellos que tienen lavado automático, este se realiza generalmente con una boquilla que se desplaza por la malla y que succiona las basuras depositadas en su superficie. Estas son eliminadas del filtro por diferencial de presión.

b- Arena: filtros donde la arena de cuarzo, ubicada en su interior, actúa como elemento filtrante. Son filtros con una gran capacidad de retener impurezas, aunque de tamaños inespecíficos, pues dependen del acomodo de las arenas. Su gran capacidad también significa altos volúmenes de agua para retrolavar, aunque pueden hacerlo con bajas presiones.

c- Discos (anillas): el sistema de filtrado por discos ha unido las ventajas de los filtros de arena y malla. A semejanza del filtro de arena, el filtro de discos posee bajo volumen de filtrado, con una alta eficiencia en la separación de sólidos, gracias al gran número de capas filtrantes (en comparación con la capa única del filtro de malla). Adicionalmente, como en el filtro de malla, el de discos permite escoger el tamaño de los pasos de agua y determinar las dimensiones de los sólidos cuyo paso se pretende impedir.









