[Fuente: Revista Chile Riego, edición Nº 35, pág. 26, 27, 28. 29, 30]
Samuel Román y manejo de cerezo, manzano, peral y kiwi

Riego por goteo
Asistimos a un curso de capacitación en manejo de suelos, riego y nutrición vegetal aplicada en cerezo, manzano, peral y kiwi ofrecido por el ingeniero agrónomo (M. Sc.) Samuel Román, de la empresa de asesorías e investigación en fertirriego y nutrición de frutales Dinámica Nutricional Ltda. Durante la jornada el especialista aportó interesantes consideraciones referentes al riego de dichos frutales, las que en términos amplios pueden ser de utilidad para regar –correctamente– cualquier especie frutal. En este artículo nos detenemos en algunos aspectos que creemos relevantes.
Según el especialista “si algo nos falta en Chile es mejorar en el manejo del riego. En esto hay una oportunidad tremenda. Se riega pésimo en Chile: desperdiciamos muchísima agua, no hacemos calicatas, tenemos pocos parámetros de medición, etc. En Chile en el 80% de los campos se riega mal o por lo menos existe la posibilidad de hacerlo mejor”.
Uno de los factores más importantes para llegar a ‘regar bien’, tanto desde el punto de vista agronómico como desde el punto de vista del uso efi ciente del agua, es lograr que las plantas del huerto tengan buenos sistemas radiculares.
Pero además resulta básico que el sistema de riego aplique el agua en el lugar adecuado –en donde efectivamente están las raíces–, pero sin dejar secar las raíces que exploran fuera de los bulbos de riego, por ejemplo en la entrehilera. Para lograr esto último se
debe trabajar en consideración a las ventajas y debilidades de los distintos sistemas de riego (básicamente goteo o microaspersión).
De acuerdo con el asesor en riego y nutrición de frutales, con el riego localizado se concentra las raíces en la zona alta del perfi l del suelo, “lo que, explica, es un efecto complicado. Cuando se riega por gravedad las raíces tienden a explorar más. El bulbo de riego es muy bueno para ciertos propósitos, como la aplicación efi ciente de agua y nutrientes, pero es una ‘cojera’ para hacer que un sistema radicular explore. Sin embargo, mediante un adecuado manejo del riego se puede encontrar la forma de recuperar el sistema”.

En el esquema se aprecia la forma en se distribuyen las raíces cuando se utiliza riego
Factores relacionados con el riego que afectan la vida radicular del huerto.

En un suelo arcilloso en extremo pesado, de Ovalle, luego de 11-12 horas de riego la expansión lateral fue de 120 cm y de sólo 65 cm la infi ltración vertical. La velocidad de infi ltración en este suelo es de 5,9 cm/hora. Según Samuel Román este dato es clave para defi nir la distancia entre líneas de riego.
Entre los principales factores que afectan negativamente a los sistemas radiculares de los cultivos el agrónomo mencionó el exceso de humedad en el camellón, lo que normalmente se debe a riegos mal hechos. Ese problema se puede solucionar controlando la humedad a través del uso permanente de calicatas, sistema que puede ser complementado con el monitoreo manual (ver recuadro) y con sistemas electrónicos de monitoreo.
Enfatiza el agrónomo que en frutales es importante mantener activas las raíces
que han llegado a los pasillos, pues temprano en la temporada las plantas emiten raíces que comienzan a explorar buscando la humedad –de las posibles
lluvias– y los nutrientes del suelo. Si no se mantiene un adecuado estándar de humedad las raíces comienzan a generar bandas de abscisión (vía ácido abscísico), lo que afecta la calidad de la fruta, la turgencia de las hojas y al funcionamiento general de la planta. El ácido abscísico generado por las raíces afectadas por el calor y la deshidratación produce efectos negativos tales como caída temprana de hojas, deshidratación del follaje, deshidratación de fruta y menor envío de azúcares a los tejidos en general. Lo que se debe evitar a toda costa para mantener el estatus hídrico y metabólico del frutal.
“La gente que hace riego de pasillo tiene claro cuánto mejoran los huertos y cómo terminan de bonitos. Luego de haber producido 60-70 toneladas parece que no hubieran dado fruta. Es muy importante que un huerto termine bien parado, con hojas activas, porque así la siguiente temporada va a tener mejores reservas y va a funcionar mejor”, señala el agrónomo. Para lograrlo aconseja elaborar un programa para conservar la humedad del suelo de la entrehilera durante los meses críticos (15 nov -15 feb).
Otros parámetros importantes, que impactan en el ambiente radicular, son la temperatura del suelo, la que se puede modular mediante coberturas (mulch, por ejemplo de aserrín); y la compactación del suelo, en especial del camellón (ver recuadro). En algunas zonas del centro norte también es crítico controlar la acumulación de sales. Para esto se debe monitorear la velocidad de infiltración del agua en el suelo y de acuerdo a los resultados, realizar lavados de sales mediante riego. Según el agrónomo el mejor sistema de monitoreo de humedad de suelo es usar: pala, calicata, mano y observación directa. “La mano y el ojo son los únicos ‘instrumentos’ conectados a un cerebro que piensa”, señala. Siempre, antes de regar se debe hacer un diagnóstico de la humedad del suelo. “Nunca regar, continúa, con esquemas rígidos, sin monitoreo”.
Román no está en contra del uso de sistemas electrónicos de monitoreo del riego pero dice que esos equipos “sólo entregan números”, los que muchas
veces la gente de campo no está en condiciones de interpretar.

Mover las líneas de goteo a los pasillos (entrehilera) funciona muy bien y es una labor que se hace más expedita con el tiempo.

“Si los sistemas radiculares profundizan hasta los 70 cm, el frente de mojado tiene que pasar como mínimo 50 cm por debajo de los 70
Riego por aspersión v/s riego por goteo en frutales y manejo del riego
El asesor explica que los sistemas de riego por goteo son una excelente opción, en particular desde el punto de vista de la eficiencia del fertirriego y de la ‘entrada’ de los nutrientes a la planta, y también lo son para sobrellevar los períodos peak de demanda. “(el goteo) Es una herramienta más potente que el microaspersor para conseguir fruta de calidad, pero no se deben descuidar los pasillos por lo que se debe complementar el goteo con técnicas para mejorar la distribución del agua”. Román dice que mover las líneas de goteo a los pasillos, práctica utilizada por algunos agricultores, funciona muy bien y que es una labor que se hace más expedita con el tiempo. Otra alternativa –si se dispone de agua– sería realizar, por ejemplo dos veces al mes, riego de pasillo por ‘surco’.
En cuanto a las ventajas del riego por microaspersión, el experto menciona que se logra un mejor cubrimiento de la superfi cie radicular, que da la posibilidad de dar riegos de ‘refrescamiento’ y que permite mantener cubiertas vegetales en los pasillos. Entre las desventajas de esta técnica está su menor eficiencia de riego, y que provoca una mayor carga de malezas, además presenta una menor precisión de fertilización con nutrientes poco móviles (P, K, Mg, Zn, Fe) e incide en mayores costos de energía para bombeo.
Tipos de suelo y velocidad de infiltración:
La textura es el primer indicador de la capacidad de almacenamiento de agua que tiene un suelo. Un suelo arcilloso tiene una mayor capacidad de mantener humedad que un suelo arenoso, pero si es mal manejado, también tiene un mayor potencial de generar problemas al frutal.
“La textura ideal de suelo para peral, manzano y kiwi, es la franca o franca arenosa. Las tres especies necesitan desarrollar un abundante volumen radicular y mantener un ambiente de suelo muy oxigenado y de fácil drenaje, pero también fertilidad y capacidad de almacenaje de humedad”, afirma Samuel Román.
Compactación del suelo del camellón y consideraciones en preplantación:
“Es importante evaluar, mediante calicatas, las condiciones del suelo antes de plantarlo. Se observan enormes diferencias cuando se comparan huertos que fueron subsolados –en profundidad– en preplantación con huertos en que no se realizó esa labor”, explica Román.
El profesional comparó dos huertos de cerezo ubicados en un mismo predio (suelo Serie Mariposa en San Clemente) y en el sin subsolado las raíces se apretaban en los primeros 20 cm del per_ l, en tanto que en el con subsolado las raíces alcanzaban una profundidad de 1,2 m. Cuando los huertos ya están establecidos es muy difícil o comercialmente imposible reparar la falta de subsolado de preplantación. Una buena alternativa, aunque parcial, sería –según Román– subsolar los pasillos y reacamellonar, con lo que se consigue una respuesta positiva de los sistemas radiculares y buenos resultados productivos.
Temperaturas referenciales del crecimiento de raíces en cerezo, kiwi, manzano y peral
0°C - 10°C: Raíces en dormancia
y escasa actividad
10°C - 15°C: Raíces inician lenta
actividad
15°C - 25°C: Raíces en plena
actividad
25°C - 30°C: Raíces decrecen
actividad
>30°C: Caída drástica de
actividad de raíces
Las calicatas son una herramienta vital para entender el huerto:
Una calicata debe tener cerca de dos metros de profundidad, por lo menos debe ser de 80 cm de ancho y de 1,5 a 2 m de largo para cruzar el camellón. “Una calicata debe ser lo su_ cientemente grande como para que una persona entre de pié en ella y pueda observar cómodamente el per_ l del suelo. La calicata es una herramienta tremendamente didáctica y muchas veces nos da grandes sorpresas. Nos muestra dónde están los ‘pies de arado’, los sectores compactados, dónde está el sistema radicular o por qué no se expande. No hay cómo mentirle a
una calicata”.
Entre las ventajas del goteo, en tanto, destaca su mayor eficiencia de riego y de fertilización, así como resulta más eficiente cuando se hacen correcciones nutricionales. Con el goteo se consigue una mayor carga hidráulica concentrada, lo que permite vencer la resistencia hidráulica del suelo, y además se sufre una menor incidencia de malezas. Entre las desventajas de esta técnica se menciona su menor capacidad de mojamiento y de distribución de la humedad, lo que incide en una mayor acumulación de sales en el camellón y en sistemas radiculares más concentrados, y por lo mismo, más expuestos a daños por sales, asfixia, compactación, insectos y nematodos. Junto a esto, como se mencionó, las plantas tienden a sufrir más por estrés hídrico en los pasillos.
Se busca que el sistema de riego distribuya bien la humedad, manteniendo una buena oxigenación, de modo de favorecer al sistema radicular. “En muchos lugares una sola línea de riego por goteo puede no ser suficiente, especialmente si la textura del suelo no contribuye a expandir el bulbo de mojamiento. La doble línea de riego ha demostrando mucho mejor distribución de humedad y sobrevivencia de raíces en los huertos de distintas especies, especialmente mejor control del estrés hídrico y térmico de diciembre a enero, en particular en la zona centro-norte de Chile”, señala Román.
Para expandir de manera uniforme la humedad en el suelo, en especial cuando se riega con una sola línea de goteros, puede ser muy útil implementar una cobertura o mulch sobre el camellón (corteza de pino, aserrín, malla cubresuelo, paja de trigo, etc.) ya que de lo contrario las zonas aledañas a los goteros se deshidratan mucho. Esto es particularmente importante durante los primeros años del huerto, hasta el tercer año, en los que la falta de follaje expone a una gran superficie de suelo a la radiación solar directa. El uso de mulch permite mantener una humedad homogénea y la temperatura del suelo bajo los 25° C. En la siguiente tabla se aprecian los rangos de temperatura en que las raíces crecen y están fisiológicamente activas y los rangos en que no funcionan.
Frente de mojamiento y velocidad de infiltración
Explica el asesor que frecuentemente se encuentra que en los predios se desconoce la velocidad de infiltración del agua en el suelo, pese a que para definir los tiempos y las frecuencias de riego es imprescindible conocer la velocidad de infiltración. Junto a lo anterior, es así mismo importante conocer la precipitación real del equipo de riego por hectárea (mm/hora/ha). Gracias a la información mencionada se puede saber cuánto avanza el agua con cada hora de riego y cuántas horas se requiere regar hasta llegar bajo las raíces, ya que es fundamental romper la resistencia hidráulica del suelo para no asfixiar las raíces con el agua que queda ‘colgada’.
Un ejemplo de Román: “Si los sistemas radiculares profundizan hasta los 70 cm, el frente de mojado tiene que pasar como mínimo 50 cm por debajo de los 70 cm; hasta 1,2 m. De esa forma nos aseguramos de que la carga hidráulica va a vencer a la resistencia hidráulica del suelo y que éste va a quedar oxigenado”. Una vez identificados, los mencionados factores pasan a ser una constante de riego y luego sólo varía la frecuencia de los mismos (por ejemplo de acuerdo a variables climáticas). Advierte el agrónomo que “son frecuentes los ‘bolsones’ de agua que se acumulan en la parte alta (primeros 50-60 cm) del suelo, los que generan condiciones de anoxia, propicias para enfermedades de cuello y raíces, lo que se evita regando en profundidad”. Es decir aplicando suficiente carga hidráulica.
Enfatiza Samuel Román, volviendo a lo conveniente que es monitorear el riego directamente, que la humedad ideal para los frutales es la humedad friable (un nivel de humedad que permite que un suelo se desmenuce con facilidad).
Para el caso del monitoreo manual (imprescindible según Román) se reconoce la humedad friable “cuando se toma una porción de suelo con la mano y al apretarlo éste se disgrega sin problema”.
Un aspecto que no conviene dejar de lado en un país como Chile, en que se tiende a sobre regar, es que el exceso de humedad es más dañino para la planta que la falta de humedad.

