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Por convención, este concepto se refiere al caudal de un emisor no autocompensado, cuando la presión es de 1,0 bar en el caso de goteros. En el caso de los microaspersores, no existe aún en el mercado un criterio común. Por lo tanto, al comparar emisores con caudal nominal similar, debe conocerse a que presión se obtiene dicho caudal. Esto es determinante en el diseño y cálculos de precipitación. En el caso de emisores autocompensados, normalmente se refiere a aquel caudal que se obtiene entre 1,0 y 3,0 bar.
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